¿Qué es procrastinar? El enemigo

Esta palabreja, “procrastinación”, se está usando mucho en el entorno anglosajón y también en el de habla hispana en los últimos años, sobre todo cuando se habla de productividad, un tema que está de moda.  Pero se refiere a algo tan antiguo como la humanidad.

Procrastinar es postponer, postergar, retrasar voluntariamente la ejecución de una tarea a sabiendas de que ese retraso va a ser perjudicial. Es decir, dejarlo para otro día, lo que los estudiantes hacen/hacemos a diario cuando los exámenes están todavía lejos en el horizonte.

Un bloguero ha sugerido un término que hace muy muy fácil entender esta tendencia a evitar lo incómodo, el  “flinch“.

Ojo, que procrastinar no es una enfermedad. Es algo que todas las personas hacemos en algunos momentos o con algunas tareas desagradables. El problema surge cuando haces de eso tu estilo de vida.

Según los expertos, esto es endémico en la universidad, tanto que hasta un 95% de los estudiantes universitarios procrastinan (1). Suelen hacerlo durante un tercio de sus horas diarias y lo ocupan durmiendo, viendo la TV o jugando (2).

procrastinando con el whattsappEn la población general, se calcula que un 15-20% de los adultos retrasan sus obligaciones sistemáticamente, llegando a tener serios problemas con la declaración de la renta, por ejemplo. En mi caso, puedo llegar a tener problemas graves cuando se trata de presentar una solicitud a una convocatoria de ayudas a proyectos de investigación… No es agradable quedarse una noche trabajando a toda prisa en los documentos cuando al día siguiente tienes guardia.

Ahora bien, que esto nos pase a casi todos no significa que nos resignemos. Todos hemos tenido la experiencia de haber preparado un examen o proyecto con tiempo y hemos disfrutado de esa sensación de tranquilidad y orgullo que nos produce. Porque procrastinar nos hace sentir mal, sabemos que al final tendremos problemas. Pero una y otra vez volvemos a caer en la trampa.

La causa puede residir en nuestro carácter si somos impulsivos, o poco disciplinados (tiene componente genético), o bien en la tarea que hay que realizar: una fecha límite lejana, una asignatura aburrida, unos apuntes malos o desorganizados… Da igual, la procrastinación tiene muchas explicaciones, pero lo único claro es que tenemos que combatirla para evitar pasarlo mal a última hora.

Un lector de Cal Newport explicó su ritual antes de sentarse a trabajar en una tarea obligatoria pero desagradable. Es una serie de preguntas que le ayudan a encontrar la motivación y la concentración suficiente para trabajar durante un buen rato. Yo he empezado a usar este ritual hace un mes y me está ayudando a trabajar mejor y no demorar tanto mis obligaciones.

Nada más sentarte en tu lugar de estudio, responde a estas preguntas por escrito (cuando escribes, te involucras mejor):

  1. ¿Cuál es tu objetivo? “Estudiar los dos primeros temas de Cardio” “Escribir un borrador de este proyecto”…
  2. ¿Por qué es importante para ti? “Porque tengo que aprobar como sea para pasar al siguiente curso” “Si consigo este proyecto, podré investigar sobre este tema tan interesante”…
  3. ¿Qué pasos vas a dar?¿Dónde está la dificultad de esta tarea?Voy a leer mis notas y después leeré el tema en el libro” “¿Dificultad? Que me aburro con la Cardiología, pero qué le vamos a hacer”…
  4. ¿Cómo vas a evitar distracciones? “Me temo que tengo que apagar el whattsapp, o mejor el móvil entero”
  5. ¿Cuánto tiempo vas a dedicarle hoy? “Dos horas hasta que llegue la hora de cenar” “Una hora libre que tengo hasta la siguiente clase”…
  6. ¿Cuáles son los riesgos de interrupción? “El teléfono. Mejor lo apago” “Mi hermano pequeño, así que le pediré que se vaya a jugar a otro sitio”…
  7. ¿Qué herramientas necesitas para trabajar en esto? “Mi colección de 10 subrayadores a color” “papel y boli y a escribir resúmenes”…aquí cada uno tiene su truco

Parece extraño, pero…¡funciona!

Aprende a ser más consciente de cómo actúas cada día, pues poco a poco irás mejorando tu inteligencia y disciplina.

¿TIENES ALGÚN RITUAL ANTES DE SENTARTE A ESTUDIAR?

Cuéntanos tus trucos, queremos descubrir qué le funciona a otras personas

 

REFERENCIAS

1. O’Brien WK. Applying the transtheoretical model to academic procrastination. Tesis doctoral, Universidad de Houston, 2002.

2. Pychyl TA y cols. Five days of emotion: An experience sampling study of undergraduate student procrastination. J Soc Behav Pers 2000.

Almudena Trinidad
almudena@dominalamedicina.com

Soy médico otorrinolaringóloga en un hospital de Madrid y Profesora Asociada de Medicina en la UAM. Ayudo a estudiantes de Medicina a desarrollar técnicas de estudio más eficaces para lograr mejores notas, recordar durante más tiempo y sentirse más seguros y felices con sus estudios.

9 Comentarios
  • Marian
    Publicado a las 16:35h, 20 noviembre Responder

    Antes procastinaba todo el tiempo, y bueno, no estoy curada del todo pero es verdad que la organización ayuda. Tener una lista de objetivos siempre cerca a mi me ayuda a no perderlos de vista y procurar no dejarlos para otro día.
    Hace poco he descubierto una “técnica” que se llama Pomodoro y se basa en estudiar 25 min y descansar 5. Cuando estoy entretenida o me gusta el tema no me apetece usarla, pero cuando algo me cuesta mucho me ayuda saber que si supero esos 25 min tengo un pequeño oasis al final y me es más fácil completar la tarea.
    Un saludo.

    • Almudena Trinidad
      Publicado a las 21:43h, 20 noviembre Responder

      Yo llevo usando esa técnica desde hace apenas 1 mes y también me va muy bien con tareas más aburridas. Quiero hacer una entrada en el blog acerca del Pomodoro, aparte de técnicas de organización y similares, que me han ayudado mucho en los últimos 3 años que estoy estudiándolas.
      Un saludo. Gracias por pasarte por el blog!

  • Sonnpal
    Publicado a las 15:45h, 06 diciembre Responder

    Sigo procastinando y me doy cuenta que es aun peor por la culpa y ansiedad que genera y del que no salgo.
    Vemos algo relacionado con esa ansiedad?

    • Almudena Trinidad
      Publicado a las 12:36h, 10 diciembre Responder

      No sé muy bien a qué te refieres con tu pregunta. ¿Puedes repetirla?
      Un saludo 🙂

      • Sonnpal
        Publicado a las 09:24h, 21 diciembre Responder

        La ansiedad que puede generar enfrentarnos a estudiar algo de un examen próximo o materia que no nos guste y entonces dejarla a un lado porque ” hay otras cosas que hacer”; procastinando por no enfrentarnos a la ansiedad que eso nos produce

        • Almudena Trinidad
          Publicado a las 12:28h, 22 diciembre Responder

          Ajá, aclarado. Te entiendo perfectamente: cuando tenemos que trabajar en una tarea concreta que nos resulta desagradable, nuestro impulso natural es dejarla para otro día.
          La sensación desagradable suele consistir en (1) aburrimiento (porque esa tarea no nos motiva); (2) ansiedad (porque tememos hacerlo mal, o porque nos ha dado malos resultados en el pasado).
          Lo malo es que, al retrasar la tarea, sólo conseguimos un alivio temporal, y a veces ni eso, porque nos sentimos culpables por no realizar la tarea. Cuando al final no hay más remedio que llevarla a cabo, puede que nos haya pillado el toro, o sea, que ya sea tarde para realizarla bien y con comodidad.

          A mí me ha ayudado mucho conocer la causa neurológica de esta ansiedad. Presta atención al blog porque la siguiente entrada, que saldrá mañana o pasado mañana, trata sobre ese tema.

          Un saludo y hasta pronto.

  • Carla
    Publicado a las 15:50h, 25 octubre Responder

    Hola Almudena! Me gustaría comentarte mi caso particular para que me dieras consejo o me pudieras ayudar un poquito: Estoy en primero de medicina y, llevando ya casi dos meses de clase, siento que no avanzo y rindo muy poco. En el instituto yo era bastante de procrastinar, no “del todo” porque me gustaba dejar las cosas preparadas (por ejemplo, leídas o subrayadas) para en los días previos preparar los exámenes con rapidez y facilidad. Además, la presión de los exámenes de bachillerato junto con un horario más estricto y marcado facilitaban el estudio. Ahora que estoy en la universidad me siento muy perdida, ya que no doy cogido el ritmo de estudio. Se me pasan las horas delante de apenas unas cuantas hojas de apuntes volando y siento que no me he concentrado ni he retenido, ya que mi cabeza no esta en modo “memorizo 100%”. Veo compañeros que como ellos dicen “chaparon” mucho durante el bachillerato y ya están acostumbrados a chapar y lo están haciendo, por lo que me sacan muchísima ventaja en cuanto a materia estudiada (que a ver, cada uno necesita diferente tiempo o método de estudio, pero a mi para los exámenes de enero no me parece muy productivo chapar ahora porque no creo que ayude a interiorizar los conceptos…). La verdad, estoy viendo un cuatrimestre muy negro; grandes agobios, mucha materia acumulada… y tengo miedo al fracaso, a suspender o a que lleguen las navidades y vea que no me se nada y que no tengo tiempo… Ojalá tengas algunas palabras que puedan ayudarme, ¡gracias por tu tiempo!

    • Almudena Trinidad
      Publicado a las 16:14h, 28 octubre Responder

      Hola, Carla! Muchas gracias por pasarte por el blog y por comentar. He pensado en tu problema y creo que puedo darte algunas pistas:

      1. Es muy común lo que te ocurre. El instituto es como llevar una bicicleta. La universidad es un 4×4. La transición siempre es dura.

      2. Es emocionante comentar las clases con los compañeros, pero de la curiosidad a la “angustia por comparación” no hay más que un paso. Ignora lo que otros digan que saben o que estudian. Si te parecen adelantados, pídeles por favor que te expliquen su método. Pero no te compares, es una pérdida de tiempo.

      3. Aunque tú sabes que has cambiado de nivel de estudios, tu cerebro aún sigue atrás. Cuando te sientas a mirar los apuntes, tu cerebro se descentra porque está esperando un examen cercano para ponerse al 100%. Como no lo encuentra, se distrae.

      4. El volumen de las asignaturas en la universidad no te permite sentarte directamente a memorizar. Existe una fase intermedia fundamental, que consiste en “comprender” el contenido y organizar los apuntes. Comprender te permitirá memorizar más fácilmente. En el instituto generalmente comprendes rápidamente, durante la clase. Aquí ese trabajo exige más tiempo. Comprender y organizar es lo que debes hacer día a día. Memorizar vendrá algo más adelante.

      5. Las asignaturas son novedosas y muy voluminosas. Aunque lleves muchos años estudiando, aún desconoces la forma correcta de estudiar la Anatomía, la Bioquímica, etc. Te falta una estructura, un armazón que te indique cómo se organiza cada materia. Por ejemplo, en el caso de la Anatomía, necesitas saber cómo estudiarla:
      -Sistema musculoesquelético. De cada músculo tendrás que conocer su origen, inserción, función, y qué vasos sanguíneos y nervios lo suplen. Debes diferenciar entre músculos contiguos con acciones parecidas pero no iguales. Te vendrá bien usar tablas comparativas de este tipo http://www.med.umich.edu/lrc/coursepages/m1/anatomy2010/html/anatomytables/muscles_back.html, http://anatomy.uams.edu/muscles_upperlimb.html
      -De cada hueso debes conocer sus relieves y los músculos que se insertan en el mismo.
      -De cada víscera, su arquitectura, función, vasos y nervios que la irrigan.

      Y todo esto buscando las relaciones espaciales entre todos estos elementos, qué pasa por delante de qué, qué estructura está arriba o abajo. Estas relaciones 3D podrás repasarlas en las disecciones.

      En el caso de la bioquímica, todo el conocimiento debe encajar en la estructura de “las vías”: para qué función orgánica sirve cada vía, elementos de origen y producto final, elementos reguladores y relaciones con otras vías.

      Todo esto tendré que irlo desglosando en futuras entradas del blog. Si quieres saber qué estructura tiene una asignatura, te puede ayudar revisar un libro sencillo sobre la misma, y ver cómo organizan el índice, los encabezados de párrafos dentro de cada tema, las figuras, etc. Puedes pedir ayuda a algún compañero/a.

      6. Por último, evita hundirte desde el primer día en detalles menudos. Aunque te exijan conocer menudencias para el examen, es mejor comenzar estudiando la forma general del bosque y luego entrar en cada árbol. Consulta libros pequeños, introductorios de cada materia, para conocer lo general. Cuando tengas clara la forma general, entonces podrás meterte en detalles porque ya sabrás en qué “cajón” guardarlos.

      Espero que esto te sirva para empezar a apuntalar tus estudios. Sé amable contigo misma y permítete fallar alguna vez, porque es normal. Cuando eras bebé y empezaste a caminar, te caías a menudo y no por eso eras torpe. Lo mismo ocurre con los comienzos de la carrera. 😉

    • Aida
      Publicado a las 23:52h, 29 octubre Responder

      Soy estudiante de sexto y después de casi siete años (repetí tercero) sigo sin saber muy bien cómo me estudié la carrera… Me pasaba como a ti, era la GRAN PROCRASTINATOR de mis amigas (ellas ni conocían la palabra). Nunca había estudiado nada de memoria, en bachillerato solo me dedicaba a entender las cosas e intentaba memorizar lo mínimo. No empecé a sacar la carrera con decencia hasta la segunda vez que cursé tercero, y lo que hice fue un cambio de chip. Sigo sin sentarme a memorizar cual papagayo porque no sé. Ni a tres meses de los exámenes, ni a una semana. Memorizar a largo o corto plazo, a mi modo de ver, no es útil en medicina más que para aprobar exámenes. Durante todo el segundo ciclo de carrera mantuve mi motto de “entender antes que memorizar”, y de hecho ahora que ya estoy en la academia empezando la preparación del MIR me doy cuenta de que sé mucha más medicina que mis compañeros los que memorizaron (desde el primer día) sin darle forma a nada…

      Pero bueno, tú estás en primero y te está viniendo todo grande. Me siento muy identificada!! No cometas los mismos errores que yo: no sabía estudiar, así que me dediqué a hacerme unos apuntes bonitos bonitos (los de embrio me quedaron preeeeciosos). Cuando me di cuenta, ya estábamos en enero, era la semana antes del examen de bioquímica y no me sabía ni el metabolismo de la glucosa…

      Eso no lo hagas nunca!! Ahora tienes muchísimas asignaturas nuevas. La mayoría no se parecen ni en lo blanco del ojo a las asignaturas que tenías en bachillerato. No te agobies, es lo peor que puedes hacer. Yo repetí tercero porque vivía en una crisis de ansiedad continua. Tu mayor fuerte eres tú misma.

      Lo primero que tienes que hacer es planificarte el tiempo que tienes. A mí lo que más me ha funcionado es hacerme una tabla con tooodos los días que me quedan desde el día que empiezo la tabla hasta las fechas de examen. Lo único que tienes que tener claro para hacerte el planning es de dónde vas a estudiar cada asignatura. Apuntes de clase, libros… Eso según prefieras. Pero tenlo muy claro!! Elige una cosa, y si acaso usa lo otro para repasos rápidos o para aclarar conceptos. Pero elige, no abarques demasiado! Y luego coge cada asignatura, mira los temas, y encájalos en tu planning de acuerdo al tiempo que tengas para el examen, incluyendo más de una vuelta de repaso, horas para hacer exámenes antiguos, etc.

      Y cómo estudiar entonces? Memorizar de verdad que está sobrevalorado. Yo tengo muy poca memoria, y en medicina hay cosas que, o las memorizas, o las coges mal en el examen. Lo que más me ha funcionado es estudiar dándole 4 o 5 vueltas al temario. SIN MEMORIZAR!!! Ahora en octubre-noviembre me dedicaría a subrayar solo (considerado como mi primera vuelta) en el caso de que los exámenes sean en enero. Si son en diciembre, pues noviembre ya sería mi mes de sentarme a empezar vueltas más serias con la materia que se haya dado hasta el momento. Cómo me aprendo las cosas? Soy incapaz de releerme un mismo tema cuatro veces en una tarde para memorizar, lo intenté los primeros años y me aburría, me desconcentraba…y acababa metida en twitter. Así que mi método nuevo consistió en leerme cada tema 1-2 veces (según la complejidad), que me dé tiempo para 3-5 temas cada tarde. Siguiendo mi método, a lo mejor hoy me leo los temas 1-5, y no los vuelvo a coger hasta dentro de una semana, cuando le haya dado vuelta a todo el temario. Es poco ortodoxo, mis amigas se reían de mí porque decían que “eso no es sentarse a estudiar”… Pero tan pronto en el cuatrimestre, “chapar” es más absurdo que nunca!! Chapando aprendes muy poco, y la carrera se trata de APRENDER primero, y luego aprobar exámenes. Yo al final llegaba a la semana antes del examen habiéndome leído cada tema 3-4 veces (solo leído, sin más!! Una lectura comprensiva, pero que no deja de ser eso, lectura). Y aunque no lo creas, de esta manera se me quedaban muchiiiisimas cosas!!! La última semana pre-exámenes la usaba para un último repaso rápido, ya más tipo lo que comentas tú. Me dedicaba a buscar los nombres de los genes impronunciables que había que saber de memoria y sucedáneos – aunque no me los hubiera memorizado meses antes, como eran “palabras” que había leído en mis lecturas previas, los memorizaba más fácilmente, y además era capaz de ubicarlos muuy rapidito en mi esquema mental. También aprovechaba para mirarme exámenes antiguos y así encontrar lo que llevaba peor… Se aprende muchiiisimo haciendo exámenes antiguos!!! Y luego ya iba al examen, con la tranquilidad de saber que has aprovechado todo tu tiempo y más no podías haber hecho!! Luego, salgan bien o mal los exámenes, te sientes bien, porque has estudiado para aprenderte la asignatura, no para soltar una chapa que no entiendes y se te acabará olvidando.

      Yo estudiaba de 4:30 a 8 con un descanso de 15-20mins a las 6, luego a las 8 tocaba gym, y sobre las 9 y algo volvía despejadita, y me leía algún tema facilito o repasaba alguna cosa que fuera difícil de lo que hubiera estudiado esa tarde. Pero después de las 10, nada de estudios!! Mis primeros tres años de carrera me pegué días sin dormir intentando estudiar, y al final no cundía nada. Mis amigas todaa estudiaban hasta las tantas de la mañana, pero yo te digo que no, es suuuper importante respetar horarios de sueños, de comidas y de descansos! Cuando tengas mañanas libres para estudiar, empieza pronto, a las 8 o así, y nunca más allá de las 2. Yo siempre respetaba de 2 a 4 para almorzar y como “hora de descanso”, y luego por la tarde cuando cogía los apuntes lo hacía con muchas ganas porque había desconectado de los apuntes.

      Y eso es todo!! No sé qué más decir. Perdón por el rollo enorme este, espero que no te haya agobiado!!! Y espero que te haya servido para algo…

      Lo dicho, tranquilidad ante todo. Y nunca olvides que tú puedes con lo que te echen y más!! No te compares con tus compañeros, cada uno tiene su ritmo. Odio que medicina sea tan competitiva, tú a lo tuyo sin más! Yo he perdido días enteros animando a “amigas” con ataques de ansiedad porque iban a suspender… Luego ellas sacaban un 9, y yo con mis días perdidos por ayudarlas a ellas me acababa comiendo un 6. Tú SIEMPRE sé positiva, sin importar lo que hagan los demás, y entra a los exámenes pensando que vas a sacar matrícula!! Yo no saqué ninguna, pero los únicos exámenes que suspendí fueron aquellos a los que entré pensando “voy a suspender” o “si apruebo es por los pelos”. Hubo algunas asignaturas que aprobé así, por los pelos, pero fueron aquellas en las que a pesar de haber estudiado malamente entré al examen pensando “me lo sé todo y voy a sacar un once”.

      Medicina se termina, y de verdad!! Si alguien tan nefasto con la memorización está en sexto con todas las asignaturas de la carrera aprobadas, para ti debe ser pan comido! Así que no te agobies, que te esperan todavía unos años muy muy muy bonitos por delante!! Muuucho ánimo!!!!!

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