Zona de Pruebas: implementar nuevas técnicas

Empecé a estudiar sobre técnicas de aprendizaje en 2012. Está chupado estudiar sobre un tema que te apasiona, y más disponiendo del ancho mundo y sus expertos a través de internet y las librerías digitales.

Pero hay algo que es difícil. Tanto en el mundo de hoy, hiperconectado, como en mi época universitaria pre-internet.

¡Actuar!

Acción

El cerebro es un órgano curioso. Nos permite logros brutales, como pasar de ser bebés apenas autoconscientes a adultos con múltiples capacidades. Pero no le gustan nada los cambios. Ni un pelo. En cuanto aprende una manera de hacer una determinada cosa, lo convierte en hábito y te arrastra una y otra vez por el mismo camino.

He leído mucho sobre desconocidas (para mí) técnicas de estudio, formas nuevas de tomar apuntes, de aprender nuevos conceptos, de motivarse, de planificación, organización y productividad, preparación de exámenes, realización de esquemas.

Leí sobre la no-conveniencia de subrayar en exceso, y al día siguiente volví a emborronar un artículo con mi marcador amarillo más allá de lo razonable. Estudié la técnica de tablas comparativas en un MOOC y obtuve el certificado de aprovechamiento, pero casi siempre olvido usarla cuando repaso diagnósticos diferenciales en mi especialidad.

¿CUÁNTO HA CAMBIADO TU FORMA DE ESTUDIAR DESDE QUE LEES ESTE BLOG?

Por encima de todo me preocupa una cosa: ¿Es realmente útil este blog?

Disfruto escribiendo artículos y difundiéndolos en redes sociales, porque me apasiona el tema, pero te seré muy sincera: el principal objetivo de este blog es servir de ayuda al estudiante que lo lee. Porque si no, sería simplemente una exhibición de mis conocimientos (que también está bien, pero menos).

Por eso no paro de darle vueltas a cómo explicaros la forma de implementar las técnicas que se exponen en este blog. Sobre el papel todo parece muy bonito, pero… el movimiento se demuestra andando, y la eficacia de la técnica de apuntes Cornell se demuestra usando la técnica Cornell.

Por suerte para el lector, me he aficionado al mundillo del marketing y la empresa (o emprendimiento, como lo llaman ahora) y sigo diversos podcasts que tratan sobre estos temas. Con una proporción importante de consejos de desarrollo personal. Encuentro muy refrescante escuchar las opiniones de personas que están alejadas del sector público sanitario en el que me muevo yo. Y hete aquí que me he encontrado con un concepto de Sergio Fernández (1) que me ha dado una clave importante para aconsejarte a ti, como estudiante, cómo ir poniendo en práctica nuevas técnicas de estudio: “isla de libertad”.

O como lo he rebautizado yo en el título del post, zona de pruebas.

Porque, vamos a decir la verdad, todas las técnicas que os cuento son fascinantes pero implementarlas lleva un esfuerzo. Y es probable que te hayas topado con una barrera psicológica cuando has intentado poner en práctica alguna de ellas. Miedo a que no funcione, a perder el tiempo, etc.

Por ejemplo, es posible que hayas comprado tarjetas de cartulina con toda la ilusión del mundo y te hayas volcado en ellas las primeras semanas de clase, pero se te han venido encima múltiples trabajos escritos y prácticas y te encuentras con que ya no tienes tiempo para ir preparando tus tarjetas de repaso. Al final regresas a los métodos que te han funcionado toda la vida y apuesto a que estarás leyendo y releyendo apuntes y libros y a duras penas llevas las asignaturas al día.

NO TIENES QUE RENUNCIAR A LO CONOCIDO

Cualquier empresario tiene claro que por muy genial que parezca una nueva idea no va a poner todo su presupuesto en esa nueva idea. ¿Y si falla?

Cualquier escritor aficionado que odia su trabajo en la empresa X sueña con darle una patada a su jefe y largarse a escribir el bestseller de sus sueños, pero no lo hace, más si tiene hipoteca, hijos y responsabilidades.

Tu situación es similar. Tienes responsabilidades, exámenes que aprobar, trabajos que escribir, y no puedes poner patas arriba tu forma de trabajar. No es realista ni responsable.

Pero tienes este concepto, la isla de libertad o zona de pruebas. Un islote para lanzar tu nueva arma nuclear y observar sus efectos.

Las claves, probar sin arriesgar todo, aún poniendo el 100% en lo que estás innovando. Con la certeza de que, si fallas, las pérdidas no serán irreparables. ¿Cómo?

PASO 1. Destina un tiempo corto al día o a la semana a probar una técnica nueva, que te parezca atractiva. O bien aplica un método nuevo solo en 1 asignatura de todas las que tengas. Ejemplos:

  • Probar técnica Cornell de apuntes, o tomar apuntes en portátil, en Fisiología (o Farma, o lo que sea), y tu forma habitual en el resto de asignaturas.
  • No compres tarjetas de cartulina ni software, recorta varias de cualquier hoja para probar, o ábrete cuenta gratuita en Anki.
  • Destina un 20% de tu tiempo de estudio diario en preparar tarjetas de repaso tipo pregunta-respuesta. Solo ese 20%, estudies el tiempo que estudies. Pon el temporizador.
  • Prueba a estudiar solo 1 día a la semana en un nuevo enclave (la biblioteca, o la casa de un compañero).
  • Prueba a no subrayar nada y cambiarlo por la autoexplicación en un solo tema de toda la asignatura.
  • Organiza un grupo de estudio y programa 4 reuniones de prueba en 1 mes alejado de los exámenes.

PASO 2. Entrégate al 100% en el tiempo o tema que has decidido, con toda tu ilusión y creatividad. Explota la nueva técnica al máximo. No sirve de nada tener dudas o miedo. Si sale mal, estás invirtiendo sólo un 20% de tu tiempo, solamente 1 tema de toda la asignatura, sólo 1 tarde a la semana. Con la seguridad de que no vas a perder el control, tírate a la piscina y disfruta.

  • Garabatea lo que se te ocurra en tu columna de la izquierda de tus apuntes Cornell, teclea a gusto en tu portátil. Usa el lápiz si crees que tienes que corregir a menudo.
  • Escribe rápidamente tus tarjetas de repaso durante tu 20% de “zona de pruebas”, con cualquier bolígrafo, con la letra que sea, mete tacos si quieres, usa chistes verdes. Y si no te gusta una tarjeta, rómpela a gusto y tírala (o bórrala del ordenador si usas Anki o similares).
  • Márchate de la biblioteca si al cabo de 1 hora descubres que no te concentras, y disfruta del paseo de regreso a casa.

PASO 3. Al final del día, de la semana o del mes, siéntate con tranquilidad y siente las sensaciones. Esto es muy propio de los deportistas, buscar las sensaciones. No pienses, prohibido aplicar la racionalidad aquí.

¿Qué sensaciones te ha dado ir a la biblioteca, escribir unas pocas tarjetas, quedar a estudiar con compañeros? ¿Te ha gustado, te ha hecho sentir más optimista? ¿O por el contrario, te ha resultado aburrido y aparatoso? Pues atrapa la sensación y decide, “esta técnica se queda conmigo”, o “esta técnica no me vale, fuera”. El cerebro es torpe para las decisiones, pero las emociones rara vez se equivocan.

ACTÚA. AHORA.

REFERENCIAS

1. http://www.pensamientopositivo.org/ Blog de Sergio Fernández.

Almudena Trinidad
almudena@dominalamedicina.com

Soy médico otorrinolaringóloga en un hospital de Madrid y Profesora Asociada de Medicina en la UAM. Ayudo a estudiantes de Medicina a desarrollar técnicas de estudio más eficaces para lograr mejores notas, recordar durante más tiempo y sentirse más seguros y felices con sus estudios.

1Comentario
  • Marco A.
    Publicado a las 13:24h, 12 noviembre Responder

    Me ha encantado esta entrada. Te recuerda lo importante de ir siempre cambiando y mejorando pero con un enfoque más seguro 🙂

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