Ingresos hospitalarios y exámenes mal preparados

Este artículo es más personal de lo habitual. Espero que te guste o o menos te ayude a poner en perspectiva tus problemas de estudio, si los tienes.

Nuevo fin de semana con artículo de reflexión porque servidora se encuentra ingresada con una neumonía. En un estado físico en el que la mayor parte de mis recursos energéticos se están dedicando a luchar contra la infección, los artículos de fondo quedan relegados para semanas más favorables…
Aún así, las horas de reposo se van en todas direcciones y también hacia los estudiantes y demás lectores del blog.

Libros y broncodilatadores de todos los colores...

En ese rato angustioso de fiebre y disnea antes de que empezara a hacerme efecto el bendito tratamiento IV, me descubrí a mí misma recorriendo una especie de etapas de aceptación de la enfermedad al estilo de lo que describió Kübler-Ross.

Para quien no la conozca, Elizabeth Kübler-Ross fue una psiquiatra Suiza afincada en EEUU que trabajó estrechamente con moribundos y describió las etapas de aceptación de la muerte. Estas consistían, secuencialmente, en la negación; ira; negociación; depresión y finalmente aceptación.

Kübler-Ross tuvo gran prestigio entre los expertos en estos temas hasta que un buen día comenzó a hablar de experiencias cercanas a la muerte y los indicios de vida después de la vida, que ella admite que profesionalmente le apartaran de la academia, aunque personalmente no pudo evitar continuar en ese camino hasta el final de sus días. Pero eso ya es otra historia…

La cuestión es que estaba en Urgencias esperando que me dieran un cuarto y me exploraran y me daban vueltas en la cabeza pensamientos de negación e ira, ya que nunca me he visto en una de estas. Y miedo, mucho miedo. Ya sabemos todos que no somos eternos, pero tener un ejemplo de enfermedad potencialmente grave en la propia persona da sustito. En fin.

Muchos estudiantes han ido perfectamente en sus estudios y exámenes hasta que, a menudo en la Universidad, se topan con sus primeros riesgos de suspenso. Y al principio asusta mucho, porque parece que vas a traicionar una norma grabada a fuego desde la más tierna infancia. Pero es conveniente tomar distancia y darse cuenta de que no es el fin del mundo. Es un contratiempo, nada más (no dejo de pensar en la inmensa suerte que tengo de ser una mujer con neumonía ingresada en un hospital Universitario de su ciudad en el Primer Mundo…).

Unas horas y unos cuantos fármacos administrados después, comencé a pensar en tooooodo lo que iba a hacer bien a partir de YA. No saltarme mi hora de piscina semanal, no saltarme comidas, acostarme antes por las noches en vez de quedarme aplatanada frente a la tele, no enfadarme por tonterías (dicen que la ira o la tristeza bajan el recuento de leucocitos cosa mala en cuestión de horas…). En fin, iba a ser una asmática modelo. Cuidadísima, atentísima, disciplinada.

¿Quién no ha prometido todo tipo de cosas al universo en esas noches de empollada salvaje antes de un examen que no, no has preparado con tiempo? Quién no ha intentado poner al Cielo por testigo de que nunca más iba a dejarse una asignatura sin mirar al día, que iba a empezar a estudiar antes, que no volvería a salir toda la noche entera en el mes previo a los exámenes. Promesas, promesas.

La primera noche no pude pegar ojo. Los corticoides y los broncodilatadores que llegaron a medianoche, como sabréis más de uno, son excitantes. Pasé 5 eternas horas escuchando el siseo del oxígeno, el resoplar de mi acompañante, los sonidos de la climatización y algunos lamentos lejanos de pacientes más enfermos que yo. Mis propósitos de buen descanso tenían que esperar. Cuando caí dormida después de las 5.30, pronto me despertó la enfermera que venía a administrar más medicación y extraerme nuevos análisis.

¿A quién no le ha ocurrido ese tipo de imprevisto después de una decisión arriesgada? Ese examen de otorrino para el que reservas un par de días porque hay asignaturas más grandes cerca que reclaman toda tu atención. Para luego llegar a esos dos días con la gripe del siglo y perder toda posibilidad de remontada… Ese examen de Oftalmología que fracasa porque justamente ingresan a tu abuelita, o simplemente porque ya no puedes más. Mis propósitos de vida sana y descanso suficiente tendrán que sobrevivir hasta que pueda llevarlos a cabo.

Como en tantas cosas de la vida, la planificación consciente es clave a la hora de enfrentarse a exámenes. Estudiar con tiempo te garantiza no sólo el aprobado o la buena nota, sino recordar con más placer y durante más tiempo la asignatura, que en el caso de las asignaturas sanitarias es crucial para tu futuro profesional. Mantener una actividad física regular a lo largo de las semanas y los meses te permitirán aguantar las largas sentadas de estudio, y a mí, superar mejor mis guardias y mis catarros.

Durante estos días de ingreso he tenido la suerte de disfrutar de la compañía de mi familia y las visitas de mis compañeros, de mi Servicio y del coro del Hospital (you know, aficiones musicales). A pesar de que disfruto mucho de estudiar y leer mis cosas en soledad, la compañía de la gente de carne y hueso es reconfortante cuando estás en situación de debilidad. Si te apura un examen cercano, no descartes la posibilidad de compartir dudas y angustias con algún amigo de clase. Pese a la legendaria rivalidad de algunas carreras universitarias como Medicina, seguro que te encuentras con algún apoyo que quizás no esperabas. Cuando te hayas recuperado, ofrece tu ayuda sin dudarlo. Una persona de bien que aspire a ser un profesional sanitario debe saber cuidar de la gente que le rodea (recuerda este artículo).

En fin, saltándome el paso de la depresión (mi infección se está curando satisfactoriamente), y llegada la Aceptación (con mayúsculas), solo me queda decirte que seguiremos hablando en el blog de buenos propósitos y realizaciones, de mejoras de rutina, de aprender a planificar aunque jamás se nos haya dado bien, y en resumen, de ser más felices como estudiantes, que a eso hemos venido a este mundo, ¿no?

Dejo para más adelante decisiones sobre mis obligaciones y aficiones. Los días son limitados, mi trabajo de otorrino absorbente, mis aficiones musicales apasionantes, y este blog, mi niño bonito. Pero cada cuerpo humano pide su espacio de descanso y quizás tenga que valorar qué debo sacrificar de mi vida actual para hacer menos probable una futura neumonía.

Y TÚ, ¿QUÉ VAS A CAMBIAR EN TU VIDA ACTUAL PARA MEJORAR TU APRENDIZAJE?

 

Almudena Trinidad
almudena@dominalamedicina.com

Soy médico otorrinolaringóloga en un hospital de Madrid y soy Profesora Asociada de Medicina en la UAM. Ayudo a estudiantes de Medicina a desarrollar técnicas de estudio más eficaces para lograr mejores notas, recordar durante más tiempo y sentirse más seguros y felices con sus estudios.

8 Comentarios
  • Andrés
    Publicado a las 09:58h, 06 marzo Responder

    Si te digo la verdad, me gusta mucho este tipo de escrito. Me hace conectar con la auténtica esencia de Almudena.

    Mucho ánimo, espero que te recuperes pronto 😉

    • Almudena Trinidad
      Publicado a las 11:03h, 06 marzo Responder

      Muchas gracias, Andrés. Ahí estoy, objetivo salud ?

  • Anto
    Publicado a las 16:00h, 06 marzo Responder

    Hola, yo otra vez desde Córdoba, Argentina 🙂
    Aunque no comente mucho me encanta tu blog y me ha ayudado mucho. Espero que te recuperes pronto 🙂
    Por mi parte esta semana ha sido una de cambios y propósitos, logré despertarme temprano y dormir 7/8hs por noche, empecé a seguir una alimentación más saludable, y el lunes comienzo clases de boxeo 🙂

    • Almudena Trinidad
      Publicado a las 20:10h, 06 marzo Responder

      Muchas gracias. Felicidades por los avances. Guárdate estas sensaciones de logro porque más adelante te pueden venir muy bien para superar tropezones.
      Un abrazo.

  • Miguel
    Publicado a las 17:16h, 06 marzo Responder

    Mejórate Almudena! Me ha gustado mucho la entrada, creo que yo también debería intentar escribir cosas así más a menudo. Ha sido muy bonita :).

    Un abrazo!

    • Almudena Trinidad
      Publicado a las 20:11h, 06 marzo Responder

      Cuando llega el momento, sale. Muchas gracias, Miguel!

  • Marina
    Publicado a las 15:15h, 09 marzo Responder

    Hola!
    Espero que te recuperes 100%, Almudena!
    La entrada ha estado muy bien. Hay veces que no puedes evitar escribir una entrada como esta, por mucho que te propongas no contar mucho sobre tu vida personal.
    El cuerpo te pide que pares un poco. A veces queremos hacer tanto, y sobre todo por los demás o por nuestras obligaciones, pero no solemos pecar de dedicarnos demasiado tiempo a nosotros mismos. Descansa en la medida de lo posible, cuídate y deja que te cuiden, y aquí estaremos esperando tus consejos para cuando estés mejor 😉
    Un beso.

    • Almudena Trinidad
      Publicado a las 12:20h, 11 marzo Responder

      Muchas gracias, Marina. Ahí seguiré, reponiéndome y leyendo para volver pronto a la carga 😉

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